miércoles, 14 de mayo de 2014
viernes, 9 de mayo de 2014
Y DOS HUEVOS DUROS
En la semana de 5 al 11 de mayo se celebra en la ciudad de Sevilla la Feria. Oficialmente el jueves y el viernes no son lectivos, pero en los centros de Secundaria (menos en los de Primaria) suele ocurrir que muchos alumnos faltan a clase desde el mismo martes porque trasnochan o porque acuden a la fiesta al mediodía o, simplemente, porque aprovechan para tomarse dos días más de vacaciones.
Seguramente siguiendo órdenes del Jefe del Servicio de Inspección, en muchos de estos centros se personan los correspondientes inspectores. Yo pensaba que era para comprobar la presencia de los docentes en su puesto de trabajo, lo que me parecía algo insultante pues se partía de la presunción de culpablidad (una actitud nada infrecuente con los porfesores); pero no, resulta que, según me aclara un compañero, esa presencia física del inspector o inspectora tiene como objetivo constatar la inasistencia de los alumnos y hacer responsable de ello al profesorado. ¿No sería más apropiado que los inspectores se personaran en los domicilios de los alumnos que faltan? El tiro al profesor está de moda.
Parece que empieza a cuestionarse la pertinencia de las pruebas estandarizadas, evaluaciones externas y tornillería de este tipo para la mejora de la educación. Es posible, no se si probable, que algunos responsables de la política educativa empiecen a prestar atención a los trabajos rigurosos que en los últimos años demostraban la inutilidad y aun la perversidad de estas herramientas.
PISA
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